• Modernismo
experimental. El más creativo, partió de un historicismo,
reinterpretándolo. Sería el caso de los inicios del modernismo en el foco catalán. Café-restaurante para la Exposición Universal
de Barcelona de 1888, de Domenech i Montaner o la Casa Vicens de Gaudí, con una reinterpretación magnífica del neomozárabe.
• Modernismo
integral. Transformación completa y total de todas y cada
una de las partes que componen un edificio (estructura nueva, fachada libre, cimientos revolucionarios y azoteas trabajadas
con el mismo cuidado que el resto. El Palau de la Música catalana, de Domenech i Montaner y las casas Batlló y Milà , de Gaudí.
• Modernismo
ocasional. Practicado por arquitectos cuya trayectoria era
más eclecticista o historicista y que constituyen un alto excepcional en su carrera. Sería el caso de Eduardo Reynalds, con
su Casa Pérez Villaamil.
• Modernismo
epitelial. Utilizado
por multitud de autores y diseminado por toda la geografía española, se nos revela en forma de pequeños detalles que hallamos
en una fachada o en un interior, trabajados de forma artesanal o mostrando un conato de ruptura que empieza y acaba con ellos
mismos.
• Modernismo
pervivencial. Numerosos autores afirman que el modernismo
integral terminó con la muerte de Gaudí en 1926, por eso el que se prolonga más allá de esta fecha, recibe este nombre. Jujol,
ayudante de Gaudí, con su remodelación de la vieja masía Casa Negre, terminada en 1930, es un perfecto ejemplo.